Te das cuenta, con la entrada del nuevo año, de que nada cambia mientras que todo ha cambiado. Te preguntas quiénes quedan y quiénes quieres que queden. Qué es lo que realmente importa y por quién tienes que seguir.
Y piensas si realmente esa llamada o ese mensaje son tan importantes…y después de darle vueltas decides no darle importancia, porque tú tampoco lo has hecho….no sabes por qué, pero apenas das señales de vida….
Luego, piensas que son precisamente esas llamadas las que valen, porque son el vínculo de unión que nos queda, últimamente.
Y eso causa decepción, con uno mismo, y desilusión, con los demás.
No quiero mirar al pasado y pensar que fue mejor, porque siempre hubo malas épocas y también nos separaron grandes decisiones, e incluso pequeñas discusiones…todo nos separó. Pero miro al presente, e incluso al futuro, y no veo nada mucho más alentador. Porque nos estamos perdiendo….uno a uno y sin darnos cuenta.
Porque nos juntamos con toda nuestra ilusión después de un largo tiempo sin vernos, y te das cuenta de que nada es lo mismo, y te cuentan que ya el grupo no existe, que se han separado o que casi ni se hablan. Y te preguntan a ti, y desgraciadamente, tienes que contar algo parecido, las personas que se han ido yendo, las personas que dejaste atrás, con esa que casi ya ni te hablas….
Y cada año, vas perdiendo nuevas cosas a la vez que vas ganando otras…
No quiero pensar que el nuevo año será de grandes pérdidas, prefiero tener la ilusión de que será de muchas ganancias, pero tal y como ha empezado….
¿ quién queda? ¿ y por qué? ¿ cuántos aguantarán? ¿ seré yo? ¿ te irás? ….
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario